jueves, 25 de mayo de 2017

A modo de inspiración - Autoaceptación


¿Autoaceptarse es continuar cometiendo los errores de siempre? ¡No!
Autoaceptarse es conocerse sin culpabilizarse 
y trabajar por conseguir la mejor versión de uno mismo.

No lo olvides. Para aceptarse ¡uno tiene que conocerse! 
Y eso implica un gran trabajo, pero muy agradecido.









La imagen pertenece a la colección de cartas  
Sanando con los ángeles, de Doreen Virtue
 









jueves, 18 de mayo de 2017

El cambio

Como ya dijo alguien, el cambio es lo único que no cambia. Y es así, el cambio nos acompaña de continuo. La naturaleza es cambiante, las estaciones van acompañando ese cambio en el paisaje; nuestros cuerpos cambian según la edad que vamos teniendo.... No hay nada que no cambie.... ¿O sí?

En realidad el cambio siempre opera querámoslo o no, pero existe un tipo de cambio que exige un esfuerzo de nuestra voluntad. ¿A qué cambio me refiero? A aquél que afecta a nuestra -podríamos llamarlo- psicología. ¡Cuántas actitudes que parecen no estar dispuestas a ser modificadas! ¡Cuántas conductas repetitivas e hirientes que se mantienen por tozuded o falta de sabiduría! Y es que esas "cuestiones internas" que tanto nos afectan dependen en grado muy alto de la voluntad.

Sin voluntad de cambio, no parece haber manera de modificar tendencias. Y es que las personas no cambiamos si no deseamos hacerlo. Entonces, ¿no hay esperanza para lograr el cambio? ¿Se hace imposible la tarea de cambiar a alguien o cambiarnos a nosotros mismos?

No, en absoluto. El cambio puede conseguirse, pero teniendo siempre presente que sin la propia voluntad  poco va a poder hacerse.

Tenemos a nuestra disposición un don precioso, pero a la vez un don que exige una responsabilidad enorme para ejercerlo. Se trata de la libertad. La libertad es un don que nos dio Dios, que dependiendo de las circunstancias, a veces uno hasta pudiera considerarlo más como una condena que como un regalo. Y es que sí, la libertad supone muchas cosas: esfuerzo, voluntad, sabiduría, responsabilidad. 

A veces pienso que nuestro Creador decidió otorgarnos esa libertad para que fuéramos descubriendo por nosotros mismos el valor de la vida, el valor de nuestras acciones, de nuestros deseos, de nuestros sueños. Y siguiendo este razonamiento, se me antoja que en principio Dios ha decidido no intervenir en la voluntad de cada uno. Suena raro, ¿verdad? No es que yo crea que Él no tiene el poder de controlar nuestra voluntad, sino que sencillamente no desea hacerlo. ¡Un gran acto de confianza hacia nosotros!

Claro, esto que a primera vista nos puede parecer algo maravilloso; cuando surgen los problemas, cuando nos enfrentamos a personas que no hacen nada por cambiar con independencia del sufrimiento que ellas viven y a la vez generan en otros, la cosa puede verse de una manera menos positiva. Sin embargo, aunque momentáneamente duela, es bueno que sea así.

¿Por qué? Pues porque todos estamos destinados al crecimiento para alcanzar la mejor versión de uno mismo. Y yo creo que eso, más tarde o más temprano todos lo conseguiremos. Hay un largo camino para lograrlo; si no es en este plano, pues será en otro... ¡pero será!

Por tanto, no parece lógico que unas criaturas como nosotros nos empeñemos en influir de manera directa en la voluntad de otros sin dejarles la libertad de escoger el camino que desean. Pero atención, he dicho "influir directamente"; es decir, obligar al otro a que acepte nuestros razonamientos.  Sin embargo, por supuesto que podemos "influir indirectamente" a través de consejos o de enseñanzas. Eso sí, al ejercer esa influencia indirecta tenemos que estar muy preparados para que ésta sea rechazada.  Y es que "cada uno sólo puede lograr aquello que está dispuesto a encontrar."

 



La imagen petenece a la colección de cartas
 Mudras de Gertrud Hirschi

 

jueves, 11 de mayo de 2017

A modo de inspiración - Decisión




"Para tomar una decisión, pregúntate: 
¿De qué forma me acerco más a mi Divino propósito?
 y ¿Qué me aleja de él?"






El texto y la carta pertenecen a la Baraja: 
"Mensajes de tus Ángeles", de Doreen Virtue









jueves, 4 de mayo de 2017

Aquí, sobre el papel de los secretos


El papel mi confidente
en las tristes horas quietas
de la tarde durmiente.

La tinta, paso a paso se desangra
bajo los impulsos lentos de mi mano.
Suavemente, la sangre se desliza
sobre el blanco papel de los secretos.

Ni siquiera sabré yo su futuro:
si será rasgado el frágil lienzo,
arrastrado a la muerte sin dar frutos; 
si será olvidado en el silencio
vacío y tumefacto del mundo;
si será entregado con el tiempo
a unos inmensos oídos profundos.


Sí, ya sé que es un torpe poema juvenil, en el que se me resistieron algunas palabras puestas con gran trabajo y poca rima, pero de su contenido sigue persistiendo ese desconocimiento sobre dónde llegará lo escrito. El papel se ha modificado y se ha convertido en una pantalla de ordenador; y la pluma se ha transformado en un teclado que facilita tanto la lectura como la escritura, pero... el misterio de las palabras y el lugar que puedan alcanzar sigue inmutable.


* La imagen pertenece a un bellísimo cuadro de Henriette Browne, pseudónimo de Sophie de Bouteiller.


jueves, 20 de abril de 2017

El mundo material

Me parece algo curioso y a la vez triste, esa extraña idea que parece prevalecer en el ser humano, incluso dentro de los diferentes caminos religiosos, y que considera el mundo material como un mal en sí mismo, o incluso como un error del Hacedor, teniéndolo como algo imperfecto o incluso pecaminoso.

¿Por qué ese empeño tan grande por menospreciar el mundo en el que vivimos? Si uno cree en un Dios Creador, no parece lógico pensar que su creación sea mala en sí misma; y si no se cree en Él, tampoco encuentro razones para aborrecer la existencia, pues lo que suele aborrecerse es lo que la impide.

Pienso que uno de los primeros pasos a dar sería el valorar el mundo en el que vivimos con su realidad material; valorarlo y agradecerlo, así como disfrutarlo, en vez de emplear nuestra imaginación en variedades diversas de sacrificios que terminan por dañarnos tanto física como mentalmente. Y ese disfrutarlo implica cuidarlo, no sencillamente abusar de él sin medida, sino teniendo en cuenta todas las implicaciones y relaciones que pueden mejorar o entorpecer dicho disfrute.

Y partiendo de esa valía real que le otorgamos a lo concreto y material, entonces también podemos valorar, agradecer y vivir esa otra realidad más sutil pero igualmente presente como es la realidad espiritual.

Estaría bien que dejáramos de luchar contra el mundo en el que se nos alojó, y empezar a considerarlo como un valiosísimo regalo que está a nuestra disposición para ir descubriéndolo día a día.

A lo mejor estas palabras nos podrían hacer entender un poquito mejor la situación tan contradictoria que solemos alimentar. Aquí quedan para nuestra reflexión:

"El problema surge de que creéis que existe el BIEN y el MAL. Pero lo cierto es que sólo existe el BIEN.
Lo que llamáis MAL no es más que BIEN en EVOLUCIÓN. Una vez transformado por la vía de la evolución y el aprendizaje, se convertirá en SUMO BIEN.
No hay dos  principios. No hay dualidad. Hay un ÚNICO PRINCIPIO EN DESARROLLO Y TRANSFORMACIÓN."


domingo, 16 de abril de 2017

¡Feliz Domingo de Resurrección!











Doreen Virtue en esta ocasión confiesa su admiración por Jesús, y nos ofrece estas cartas tituladas Mensajes de Amor de Jesús, con textos de los cuatro evangelistas, ilustradas con las hermosas obras de Greg Olsen.








jueves, 6 de abril de 2017

En torno a Jesús

Sobre Jesús se ha escrito y se ha discutido muchísimo a lo largo de los siglos. Incluso se ha pretendido que tal figura ni siquiera existió y que se trata tan sólo de una leyenda; aunque los historiadores más prestigiosos -como puede ser Antonio Piñero, quien a sí mismo se declara no creyente y agnóstico- coinciden en admitir como más fiable su existencia que su inexistencia.

Aunque no soy ni historiadora ni teóloga, me voy a permitir  reseñar aquello que yo pienso de la figura de Jesús; o por lo menos, algo de lo que yo pienso y siento sobre ella.

En primer, lugar para mí Jesús ha sido un referente al que he acudido en múltiples ocasiones. Francamente, es alguien que siento muy cercano; con el que puedo dialogar sin miedo, con quien he aprendido el don de la sinceridad porque sé que siempre se muestra comprensivo. A veces lo percibo como amigo, otras como hermano y otras, incluso, como padre, y siempre como maestro. Sé, porque ése ha sido su mensaje, que el Padre es el Hacedor de todos, pero a Él también me dirijo desde la disposición de hija.

¿Cuál ha sido el mensaje de Jesús? Sin duda el del Amor. El amor conduce a la compasión, y también a la clarificación aunque duela, pero no al castigo. Jesús no calló sus ideas aunque en determinados momentos resultaran duras; pero estoy absolutamente convencida de que siempre amó. Que recriminara a muchos, no quiere decir, en absoluto, que no los amara. No puedo percibir nunca ira en los ojos de Jesús, sino una enorme e infinita dosis de amor y, por tanto, de comprensión.

¿Para qué vino Jesús a la Tierra? Yo creo que para muchas cosas, pero todas con un mismo fundamento: el Amor. En los Evangelios parece claro que Jesús vino a revelar la existencia real del Padre Creador, y a hacernos comprender Su amor y la relación que siempre podemos entablar con Él. Y ese mensaje es la Buena Nueva; no una de castigos sino de crecimiento, de toma de conciencia para la mejora, de confianza plena en el Padre y en el poder del Amor. Pero, claro, algo tan sencillo para la mente humana nos cuesta inmensamente admitirla como verdad indiscutible y es  entonces cuando nos buscamos múltiples excusas para no aceptar ese amor, porque una de las luchas del ser humano a lo largo de la historia ha sido precisamente ésa, la incapacidad de admitir que somos Amor. ¿Llegará pronto el día en que consigamos admitirlo? ¡Así sea!